viernes, 2 de septiembre de 2011

LA POLICÍA TIENE QUE DECIR LA VERDAD


Católicas por el Derecho a Decidir, al igual que todo el pueblo nicaragüense, nos sentimos consternadas e indignadas por el asesinato del sacerdote Marlon Ernesto Pupiro García, de 41 años, párroco de la iglesia Inmaculada Concepción de María, La Concepción, municipio del departamento de Masaya.

Ante este asesinato vemos con mucha preocupación las grandes contradicciones y vacios expresados en los diferentes informes de la Policía Nacional, las cuales siembran grandes dudas a toda la población y particularmente a nuestra organización. Estas contradicciones y los grandes vacios evidenciados y expresados por las autoridades encargadas de investigar este bochornoso crimen nos hace preguntarnos ¿por qué asesinaron al sacerdote Pupiro?, ¿será que se está escondiendo información para proteger a otras personas involucradas?

Entre las inconsistencias y contradicciones encontradas por la Policía Nacional, fiscalía y medicina legal se encuentra las siguientes:

1. El dictamen expresado por Hugo España, patólogo de Medicina Legal determinó que el crimen del padre Pupiro, fue por una anoxia encefálica, ésta producida por una asfixia mecánica.

2. El sacerdote Pupiro, de acuerdo a medicina legal, recibió heridas en su rostro con arma blanca, además de presentar otras lesiones externas. Fueron cuatro heridas superficiales, de las cuales tres se las propinaron en la parte posterior de la oreja izquierda y una en el mentón, también presentaba moretones en la nariz, alrededor de la boca y resto del rostro.

3. Los forenses también encontraron lesiones internas en el cuello, y una fractura en un pequeño hueso conformado por dos astas que permiten la articulación del habla, lo que indica que se las habían hecho antes de morir. A lo interno del rostro presentó hemorragia que puede ser producida sólo en una persona que aún está con vida, pero en el resto del cuerpo del párroco no había alteraciones ni lesiones internas o externas.

4. El doctor Néstor Membreño, coordinador de la sección de patología explicó que los estudios que practicaron en el cuerpo de la víctima no les permiten determinar si hubo la participación de más de una personas en el crimen, pero indicó que para reducir a una persona se necesita más de un victimario.

5. A pesar de que el Instituto de Medicina Legal es el encargado de determinar las causas de muerte y ayudar a establecer la manera de la muerte, en todos los casos que legalmente se requiera, así como ayudar en la identificación del cadáver e intervalo de la muerte, voceros de la Policía Nacional en conferencia de prensa, expresaron un nuevo informe, contradiciendo a los especialistas de medicina legal, los cuales determinaron lo siguiente: Que el sacerdote Pupiro, no fue asfixiado, sino que fue asesinado por Yazker Blandón Torres, por medio un golpe en la cabeza, con una llave de acero tipo “crescent”, en un paraje solitario de la laguna Venecia, de Masaya. El asesino saco el cuerpo del sacerdote del bar y restaurante “La Borgoña”, cuyo dueño es Aníbal Ballesteros, dirigente sandinista de ese municipio, en donde supuestamente lo adormeció con dos pastillas de Dormicún.

6. Al igual que toda la población, Católicas por el Derecho a Decidir, se pregunta: ¿Cómo una persona saca el cuerpo del padre Pupiro, en esas circunstancias, sin que nadie se preocupe por este hecho?, ¿Quién ayudo a sacar el cuerpo del sacerdote al supuesto asesino, teniendo en cuenta que la persona que lo carga padece de hernia en la columna?, ¿Dónde se encontraba el dueño del local?

7. La Policía Nacional, en ninguna de sus intervenciones ha explicado, porqué el padre Pupiro, llego a ese local, quién fue la persona que lo llamo por teléfono, dato que fácilmente los puede obtener la Policía Nacional.

8. Difícilmente podemos creer que un asesino ande tranquilamente con un cadáver en una camioneta robada por varios lugares y sobre todo que una sola persona, pueda preparar y mover un cuerpo en descomposición, para tirarlo en un basurero.

Católicas por el Derecho a decidir se suma a las demandas de la población, para que las autoridades correspondientes no cierren el caso y se continúen las investigaciones para que el asesinato del sacerdote Pupiro, no quede en la impunidad.

¡LA POLICÍA TIENE QUE DECIR LA VERDAD!